Tiempo oportuno

Recuerda bien este verso, porque en él se ancla lo que escribiré hoy:

Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré,
y engrandeceré tu nombre, y serás de bendición”

- Génesis 12:2

Una tarea que me voló la cabeza

Una de las asignaciones finales que me tocó entregar en la materia que estaba cursando este cuatrimestre en el instituto bíblico, fue un ensayo sobre este libro.
Ese bendito libro es todo menos fácil de entender, por lo menos para mi en mi basta inexperiencia teológica y por lo menos cuando inicias la lectura, fue todo un reto cumplir con los capítulos que tenia que analizar para fines de esta tarea.

Pero lo poco que iba entendiendo, me ayudo a comprender la historia y el hilo conductor de la narrativa del Antiguo Testamento con una perspectiva distinta a lo que había considerado antes. Es fascinante ver el carácter fiel de nuestro buen Dios a pesar de nuestras muchas fallas, y algo mas que es lo que quiero que consideremos hoy y con ello creo que terminamos con los escritos sobre la espera, es ver que Dios no opera conforme a nuestros tiempos ni conforme a lo que pensamos que Él debe de hacer en cada temporada. Él es soberano, y dentro de Su soberanía, Él es bueno, fiel, paciente, lento para la ira y grande en misericordia.

Un hombre, una promesa y un tiempo oportuno

Vuelvo a traer la historia de Abraham. Se que tengo al pobre Abraham como un disco rayado en este blog, pero como dice mi profe del Antiguo Testamento, el Dr. Miguel Nuñez “Si erramos en entender de forma correcta el Pentateuco, erraremos en entender el resto de la Escritura” y pues por ello vengo a que reflexionemos un poquito mas acerca de las promesas que Abraham recibió de parte de Dios.

Una de las primeras cosas que hablamos en entradas anteriores fue de la promesa de un hijo, Isaac; pero esto no era solo una promesa que terminaba allí, más bien continuaba allí, ya que con este hijo se iniciaba no solo la historia de la descendencia de Abraham, sino la historia de una nación que Dios escogió. Pero esto no se cumplió de forma inmediata, es mas, esta promesa de que “haré de ti una nación grande” no fue vista por los ojos de Abraham. Nosotros si podemos afirmar y evidenciar la veracidad de esta promesa varios milenios después, y otra vez podemos declarar que Dios cumple lo que promete, no en nuestro tiempo, sino en Su tiempo oportuno.

Cuantas veces nos encontramos desesperados por ver alguna promesa que hemos recibido de parte de Dios, y nos pasa igual que a estos hombres de Dios de la antiguedad. Puede que nos desesperemos y queramos “ayudar” a Dios como lo hizo Sara al decirle a Abraham que se acostara con su criada para que la promesa pudiera “cumplirse”; o muchas veces pensamos que nuestros ojos verán la promesa, y en el caso de Abraham y de muchos otros grandes hombres y mujeres de Dios en la Escritura, esas promesas se cumplieron después de su muerte.

Aunque mis ojos no lo vean

No me malinterpretes, no te estoy diciendo que te vas a morir y no vas a ver la promesa, lo que quiero destacar es que Dios no funciona en nuestros “tiempos”, Él vive en la eternidad y como te he dicho antes para “Él mil años son como un día y un día como mil años (2da Pedro 3:8)”. Si, a mi tampoco me gusta, pero es lo que hay (jajajaja).
Al final, para aquellos que confiamos en el Señor y hemos hecho de Él nuestro Salvador y Rey, podemos estar seguros y creo que podemos testificar de ello, de que Sus tiempos SIEMPRE son mejores. Esos tiempos nos forman, nos pulen, nos transforman, nos moldean cada vez mas a Su imagen, que al final es lo mas importante. Siempre debemos recordar que no es el “objeto” o el “fin” mismo del cumplimiento de la promesa lo que debemos perseguir, sino perseguir y agradar al Dador de dicha promesa.

Si observamos detenidamente la cantidad de eventos que tuvieron que acontecer para ver el cumplimiento de la promesa nos quedamos pasmados de todo el tiempo que se tuvo que esperar. Primero Dios le habla en Ur de los Caldeos y le pide a Abraham que salga de su tierra y su parentela a la tierra que Él le mostraría; Recibe la promesa de hacer de Él una nación grande, escogida y que en él (Abraham) serían benditas las familias de la tierra; la promesa de un hijo; la llegada de Isaac; luego Isaac y Rebeca; luego un embarazo doble, Esaú y Jacob; Esaú vende su primogenitura; Isaac le da su bendición a Jacob; Jacob y el lio con Lea y Raquel; todos los hijos de Jacob y José el hijo preferido; el odio de los hermanos hacia José; José vendido por sus hermanos y llevado a Egipto; José pasa mas trabajo que un forro e’ catre (en buen dominicano) en Egipto y luego se vuelve gobernador; Jacob y sus hijos van a Egipto por hambruna y allí se reencuentran con José; Jacob y sus descendientes viven en Egipto; Muerto José, mueren también las consideraciones hacia los suyos en Egipto; los descendientes de Jacob se multiplican en gran manera a tal punto de llegar a ser una nación numerosa; Ahora se voltea la torta, antes Egipto fue una nación de bendición para Israel, ahora es una nación que los oprime y aflige; el pueblo clama por libertad de su yugo y Dios escucha el clamor de Su pueblo, y el resto ya ustedes se lo saben, si no, léanse el libro de Éxodo para mas detalles.

Él es digno de confianza

Te describo esta historia de forma puntual, si quieres saber todos los pormenores te recomiendo leer Génesis. Todo este entremés de historia aconteció de forma previa a que la promesa dada a Abraham se cumpliera. Y nosotros debemos recordar que Dios ya ha visto y ha pintado el cuadro completo, nosotros solo estamos viendo un trazo del pincel. Es posible que muchas cosas pasen antes de recibir esa promesa o para que la misma se cumpla, pero de algo podemos estar seguros:

“Mantengamos firme, sin fluctuar,
la profesión de nuestra esperanza,
porque fiel es el que prometió
- Hebreos 10:23

Él lo ha hecho antes, lo puede hacer hoy y lo hará en Su tiempo oportuno. Pero repasemos las palabras que se escriben antes de acentuar la fidelidad de Dios, refiere que debemos mantenernos firmes, sin titubear en lo que hemos decidido creer y esperar y esto es, depender del buen plan que Dios en Cristo ha diseñado para nosotros, y eso mi sant@ herman@, es lo mejor que nos puede pasar.

El autor del libro más enredado de teología del Antiguo Testamento que he leído hasta el momento, el Dr. Walter C. Kaiser Hijo, dice:

“Es sumamente interesante que la verdadera realización de una promesa tal como llegar a tener carácter de nación tuviera que esperar durante varios siglos hasta que Israel fuera liberado de Egipto.”

Ahora la versión aplatanada: Me deja boca abierta que la promesa que te mencioné al principio se cumplió varios SIGLOS, si digámoslos otra vez, SIGLOOOOSS después. Esto debe ayudar a nuestro corazón a reconocer que las cosas no sucederán cuando yo espero o cuando yo quiero, sucederán en el tiempo oportuno de Dios. Cuando nos enfocamos en “lograr” o “conseguir” las cosas a nuestra manera terminamos frustrados y ansiosos, mientras que cuando aprendemos a descansar y depender del Señor podemos ver Su mano guardando nuestro corazón y dirigiendo nuestras vidas.

Tú guardarás en completa paz a aquel
cuyo pensamiento en ti persevera;
porque en ti ha confiado.”
- Isaías 26:3

Perseveremos en lo único seguro mi sant@, en Cristo.

Junt@s en la espera,
Lariely

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Una espera que no desespera