¡Ten cuidado!

Una frase que escuché o leí alguna vez, y la verdad no recuerdo de quien, decía lo siguiente:

“Ten cuidado de ser exitoso en lo que Dios no te ha llamado hacer”

Y desde entonces esa palabra se ha quedado orbitando en mi mente. Resulta, que a inicios de este año, mientras realizaba mis acostumbrados planes y peticiones esta frase resonó fuerte dentro de mi corazón, y ha sido como una especie de filtro para constantemente revisar mis planes, mis oraciones, pero sobre todo mi corazón y lo que este persigue.

En este mundo donde constantemente somos empujados a no conformarnos con nada mas que “ser exitosos” en todas las esferas en las cuales nos desenvolvemos y si somos honestos es una misión imposible. Pero la verdad es que nos hemos dejados influenciar y muchas veces ligar nuestra identidad y nuestro valor en los “éxitos” que debemos alcanzar o hemos alcanzado, por ejemplo, si ya te graduaste debes de ir tras la especialidad, si ya la tienes, necesitas la maestría, una maestría en el mundo actual no es suficiente así que si te quieres destacar debes ir por un doctorado, pero si quieres ser alguien a quien todo el mundo admire necesitas un PhD; y si te das cuenta de esta linea que intento describirte, en conclusión para este mundo nada nunca es suficiente y siempre se requerirá algo más.

Debemos detenernos a pensar a donde se inclina nuestro corazón en medio del bombardeo de este mundo insaciable, y saber que nuestro valor y nuestro éxito no depende de las reglas del juego que este mundo plantea, mas bien de la ruta para una vida conforme a los principios eternos de la Palabra De Dios.

Podemos hacer nuestros planes,
pero el Señor determina nuestros pasos.

Proverbios 16:9

Esta muy bien planear, yo amo hacerlo, pero cuando lo hacemos debemos ser diligentes en pedirle al Señor que determine el rumbo del plan, porque si el traza la ruta, llegaremos a una meta segura en donde Él será glorificado en todo. Muchas veces puede que los éxitos que perseguimos sean la causa de nuestros fracasos espirituales. Ningún plan que no tenga como objetivo exaltarlo a Él y hacer Su voluntad vale la pena.

Delante de cada persona hay un camino que parece correcto,
pero termina en muerte.

Proverbios 14:12

Nuestra percepción puede ser influenciada por las cosas incorrectas, por el orgullo de nuestro corazón, por la vanidad de nuestros planes o por lo poco dependiente de Dios del objetivo que queremos alcanzar. No me mal interpretes, no esta mal alcanzar los títulos que te he mencionado anteriormente o alcanzar riquezas o tener una buena trayectoria profesional, soy de las que cree que Dios se glorifica en eso siempre que tengamos un corazón dispuesto a mostrar a Cristo en todo lo que hacemos, sea esto frente a un púlpito o sea frente a un paciente en un consultorio; el meollo del asunto es que estos sean resultados secundarios al objetivo principal:

Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa,
y él les dará todo lo que necesiten.

Mateo 6:33

Mi sant@ y el que no lo es tanto, que nuestro objetivo en la vida no sea perseguir los estándares del mundo sino los de Dios. El éxito y nuestro gozo será frágil, volátil y temporal si consiste en esto, mas bien debemos entender cual debería ser la razón de nuestro éxito:

…alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo.
Lucas 10:20

Nuestro gozo debe estar en que nuestro nombre está escrito en el reino de los cielos, no en los cuadros de reconocimiento a nuestras labores o éxitos terrenales. Es mi oración que podamos tener un corazón dependiente del Señor que encuentre su éxito y su satisfacción en Dios mismo y en perseguir lo que a Él le agrada; que podamos clamar igual que el salmista:

Hazme oír cada mañana acerca de tu amor inagotable,
porque en ti confío.
Muéstrame por dónde debo andar,
porque a ti me entrego.

Salmos 143:8

Que podamos caminar con objetivos eternos y no temporales, aunque el mundo nos desprecie, y que podamos hallarnos satisfechos en Aquel que da plenitud y propósito aun (y sobretodo) en el ejercicio de una vida sencilla y sin títulos extraordinarios.


Con amor en Cristo,
Lariely

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