Para crecer hay que menguar

Un llamado contracorriente

En un mundo donde parar no es una opción, menguar es un sinónimo de derrota. Porque en este mundo para crecer hay que hacer hacer hacer, y no debemos detenernos nunca ya que el éxito se mide en proporción a lo mucho o a lo poco que puedes llevar a cabo y sobre todo, que otros vean y validen esa pseudo-realidad.

Es algo en lo que he estado meditando profundamente y que en humildad me ha tocado aprender, porque era de las que creía lo que te acabo describir en el primer párrafo. Soy el tipo de ser humano que no puede estarse sin hacer nada, y aunque es bueno trabajar, hay temporadas donde el Señor nos enseña que nuestro valor no está en todo lo que podemos hacer, alcanzar o lograr, sino en ser obedientes a lo que él nos llama hacer, que muchas veces nos obliga a soltar nuestras agendas apretadas para tomar agendas mas ligeras y escondidas del ojo público. A mi me ha tocado aprender (muchas veces sin yo quererlo si te soy honesta) a decir como Juan el Bautista:

Él debe tener cada vez más importancia y yo, menos.
Juan 3:30

Y si piensas en esa declaración por un momento, eso es algo absurdo para el mundo en el que vivimos hoy, un mundo minado en llamar la atención hacia ti, que todo gire alrededor de ti y sobre todo, que los demás lo puedan ver y lo aplaudan con un gusta. Estamos viviendo en una generación en si “no lo publicas, no lo viviste” mientras Dios nos hace un llamado distinto: “vívelo sin la necesidad de publicarlo”. Y no quiero decir que una cosa o la otra sea mas piadosa y mas santa, o que alguien sea mejor por hacer uno o lo otro, sino que debemos evaluar donde esta nuestro corazón cuando se nos presentan los dos caminos, debemos examinar si queremos exaltarnos a nosotros o exaltarlo a él.

Un llamado mayor

No te voy a negar la realidad, muchas veces me veo a mi misma aferrándome a mis planes y trabajando arduamente en pos de ellos; pero muchas veces el Señor nos llama a algo mayor, y con esto no quiero decir que es que vamos a estar sentados mirando para el cielo, tu sabes a lo que me refiero. Es que mientras transitamos por esta vida y hacemos planes (porque esta bien hacerlos) tengamos las manos abiertas para darle al Señor lo que él nos pide y recibamos lo que él nos quiere dar, aunque esto no luzca como queramos.

Es que mientras trabajamos en lo que Dios ha puesto en nuestras manos nos olvidemos de las distracciones que nos impiden enfocarnos e invertirnos profundamente en lo que tenemos en frente, lo que es real, lo que Dios nos ha entregado y por lo que nos llamará a cuentas. No tenemos que constantemente dar evidencia de nuestro avanzar y que otros validen lo que hacemos, mientras sea el Señor que nos dirija y tengamos el apoyo del circulo intimo que él mismo nos ha concedido, es suficiente. Muchas veces pensamos que el éxito y el avance profesional o en cualquier otra esfera de la vida, se mide en pos de los seguidores o el alcance que podamos tener, y aunque esto puede ser bueno, definitivamente no es la verdad. Porque muchas veces por proyectar hacia afuera nos olvidamos de cultivar lo que esta dentro.

Un llamado a morir

Pensamos que nuestra vida debemos vivirla a nuestra manera y bajo nuestros términos, y repito, muchas veces Dios nos llama a algo contrario, nos demanda vivir una vida donde constantemente muramos a nosotros mismos, muramos al yo.

En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo;
pero si muere, produce mucho fruto. El que ama su vida la pierde;
y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.
Juan 12:24-25

No amemos la vida más que al Dios que por gracia nos la dio. Si, muchas veces la forma de crecer es morir; morir a nuestro yo, morir a nuestros planes, morir a nuestros sueños. Pero tenemos una promesa certera, que la única forma de crecer y dar fruto, ese fruto que Dios espera de nosotros, es muriendo cada día y que él crezca en nosotros. Crecer en las buenas obras que él ha preparado de antemano para que anduviésemos en ellas. Esas buenas obras son lo mejor que nos puede pasar aunque esto implique no seguir, abandonar los estándares y requisitos del éxito a la manera del mundo.

Un llamado a final

Mi sant@ herman@, creo que la mejor manera de concluir este escrito es dejándote con las palabras que le dijo el apóstol Pablo al joven Timoteo, yo no pudiera aplatanarlo mejor que el hermano Pablo:

El soldado en servicio activo no se enreda en los negocios de la vida diaria,
a fin de poder agradar al que lo reclutó como soldado.
2da Timoteo 2:4

Recuerda que Su propósito para nosotros trasciende las estrellas fugaces de este mundo terrenal, es un propósito con frutos eternos.

Con amor en Cristo y unidos a la milicia celestial,
Lariely

Siguiente
Siguiente

¡Ten cuidado!