Avanza, a la manera de Dios
Muchas veces escuchamos el termino “avanzar” y por lo menos mi mente lo traduce de la siguiente manera: vernos en la cima de la montaña, donde hemos alcanzado los sueños y metas, donde alcanzamos cosas grandes, donde podemos estar en una situación estable o de abundancia y donde somos admirados y reconocidos o aplaudidos por otras personas que ven nuestro recorrido y también quisieran obtener “ese resultado”. Para la mayoría avance es sinónimo progreso: de un carro del año, una casa propia, el último celular, ponle nombre; y pueden decir “cuanto ha avanzado fulano”.
Para crecer hay que menguar
En un mundo donde parar no es una opción, menguar es un sinónimo de derrota. Porque en este mundo para crecer hay que hacer hacer hacer, y no debemos detenernos nunca ya que el éxito se mide en proporción a lo mucho o a lo poco que puedes llevar a cabo y sobre todo, que otros vean y validen esa pseudo-realidad.

