La actitud frente a la espera
Muchas veces le pedimos a Dios que nos hable, ayer fue uno de esos días donde le pedía al Señor “háblame por favor; necesito entender que quieres de mi”. Resulta que Dios me habló, y de que manera tan directa, tan tierna, en la cual me recordó su amor y que puedo confiar y descansar en él.
Resulta que ayer tenía que ir a la iglesia y honestamente no queria ir. Tenía razones que “justificaban” el hecho de que no fuera: llegué a mi casa de fuera del país el día anterior, viajando con un niño energético de 3 años sola, dos maletas grandes y tres mochilas (jajajajaja). Como diría una amiga querida, tenía un sueño y cansancio de 7 familias; a eso súmenle el recibir una respuesta que no quería recibir y la carga emocional que me pesaba en el pecho. Exausta es la palabra que mejor definiría como estaba este fin de semana.
Para no alargarte la historia con detalles irrelevantes, me levanté y recordé que nuestro descanso no siempre está en dormir más sino en ir a la presencia de Aquél que nos puede dar verdadero descanso, así que nos arreglamos y comenzamos nuestro camino con expectativa a la casa de Dios. En el camino hice la oración que mencioné al principio y comenzó el monólogo entre Dios y yo, llegó a mi mente mientras caminaba el verso “esperaré pacientemente al Señor” y luego dije “Señor, ¿qué Salmo es ese?” y durante la alabanza en la iglesia me llegó a la mente “el Salmo 40”. Me senté, busqué mi Kindle porque ni quería llevar mi pesada Biblia física por el cansancio y busqué el Salmo 40. Vaya sorpresa, ese mismo era. Lo leí 3 veces de seguido con lágrimas queriendo brotar de mis ojos, porque yo quisiera respuestas ya, soluciones ya y mi vida perfecta ya, y como sabemos, Dios no obra conforme a nuestros pensamientos ni a nuestros planes.
Leamos el primer verso:
Pacientemente esperé a Jehová,
Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
Salmo 40:1
Pacientemente…si te soy honesta espero de todas maneras menos de forma paciente. Esperamos porque no nos queda de otra en muchas situaciones, pero nuestra actitud revela mucho de lo que hay en nuestro corazón. Yo, de manera particular, espero desesperadamente, ansiosamente, iracundamente, inquietamente y no se que otra palabra que termine en “mente” se pueda añadir a la lista.
Esta palabra, pacientemente, denota una actitud de esperar en quietud, en confianza y en dependencia en el Dios cuya voluntad es buena y de reconocer que él intervendrá en su tiempo oportuno.
Creo que el salmista también esperaba desesperadamente como yo, lo digo porque el verso 2 dice lo siguiente:
“Y me hizo sacar del pozo de la desesperación…”
Salmo 40:2
Si, Dios lo primero que hizo fue sacarlo de la desesperación, y eso me llena de tanta esperanza, porque se que si Dios lo hizo con David, lo hará conmigo también. He leído no se cuantas veces este Salmo a lo largo de mi vida, y esta vez me enseñó de formas que antes no lo había hecho; por eso la Palabra de Dios es viva y eficaz, es útil en cada temporada de nuestra vida y un solo verso nos habla de forma distinta ante diferentes circunstancias que enfrentemos.
Siguiendo con mi testimonio de ayer, el punto más impresionante de como Dios me habló, es que luego de leer como 3 veces el Salmo 40 mientras estaba sentada durante la alabanza, termina la alabanza y sube el pastor a predicar… ¿quieres saber en qué se basaba la predicación? en el Salmo 40. Si, me rajé a llorar, porque Dios es muy bueno, tiene control de cada detalle, y esa predicación fue la respuesta a mi oración de camino a la iglesia. Siempre ha sido así, la manera segura en la que Dios nos habla es Su Palabra, y yo necesitaba escuchar una respuesta a un área de mi vida en la cual clamaba por una respuesta. Fue como recibir un abrazo de parte de Dios, de esos abrazos que te duelen por lo mucho que te aprietan, pero que necesitas, y que te recuerdan que todo estará bien.
No entraré en detalles del mensaje porque te compartiré la ilustración que hice de este, porque ese fue de esos mensajes en los que solo le falta decir mi nombre, me gusta ilustrarlos y guardarlos en mi libreta digital para recordar en las formas en que Dios me habla en momentos particulares y situaciones específicas. Me gusta guardar registros de como Dios me habla con fecha, para luego regresar y recordar que Dios es fiel en cada temporada y que está pendiente de mis inquietudes y que él se inclina y escucha nuestro clamor, así que para terminar el bochinche santo de esta entrada:
Haz click aquí para ir a la ilustración del mensaje
No escribiré más porque creo que con esa imagen cerraremos con broche de oro, es suficiente para puntualizar y concluir este escrito, espero que sea de tanta bendición y que Dios te hable al igual que como lo hizo conmigo.
Juntos en la espera,
Lariely

