El estado del tiempo ⛈️
No se si a ti te ha pasado, pero hay veces en que siento que mis circunstancias son complejas, y si te soy sincera, siento que lo que Dios hace no tiene sentido, que dicho sea de paso creo que hay un libro que se llama así, me llama la atención el título pero no lo he leído aún. Retomando la idea, hay decisiones que tomas no en tu propia sabiduría sino en oración, pidiéndole a Dios Su dirección porque no quieres hacer las cosas a tu manera y buscando el consejo sabio de personas maduras. Dios en Su misericordia te dirige a tomar decisiones difíciles y a dar esos saltos de fe, pero aún cuando por fe sabes que es Su mano la que te guía uno como que tiene la idea de que todo será fácil, un camino sin obstáculos o sin sufrimientos. Por lo que a mi concierne, y también a otros hermanos en la fe, rara vez Dios obra conforme a nuestros planes; pero puedo decirte que siempre los suyos han sido mejores, pero, y el andar en Sus planes no siempre nos llevan en un caminar con cielo azul y sol radiante, muchas veces nos llevan a lo contrario, a un estado del tiempo en nuestras vidas de rayos y centellas.
El Señor permite en nuestras vidas, de tiempo en tiempo, circunstancias que sacuden nuestra fe, nublan nuestra mirada de manera que el panorama no nos queda muy claro y que como digo yo, no podemos ver más allá de nuestras propias narices. Cuando ese panorama se vuelve cada vez más borroso, nos toca enfrentarnos a un gigante: el temor. Este viene hacer frente cuando no tenemos claro cual es el siguiente paso y cual pueda ser el resultado de dar “un paso en falso” y mientras nos toca caminar una temporada por un camino que muchas veces se llena de neblina o de nubes que amenazan con una fuerte tormenta, comenzamos a dudar de todo lo que Dios nos ha dicho mientras este camino estaba soleado, con cielos despejados y un sol brillante.
Pero al final creo que el interés de Dios no es que nos fijemos en el “panorama” o el “estado del tiempo” de nuestras vidas o que mi vista alcance a ver los suficientemente lejos para que podamos estar tranquilos y tener claro de hacia donde estamos caminando, creo que Su interés es que tengamos nuestra mirada fija en Él ¿sabes porqué? porque nuestras circunstancias cambiarán, nuestro panorama también, el estado del tiempo de nuestra vida constantemente cambiará, un día estará resplandeciente y otro día estará oscuro con rayos y truenos y todo esto es parte [y necesario] para nuestro crecimiento pero, ¿sabes que no cambiará? Dios; Él no cambia y eso nos da la esperanza y confianza de que aunque la barca pueda estarse hundiendo por la fuerte tormenta, si Él (Jesús) está dentro de ella y descansa es porque yo también puedo descansar en Él cuando los vientos son contrarios (ver Mateo 8:23-27).
Esto me recuerda una de las tantas historia de Pedro, y si te soy honesta en muchos días soleados me siento con una fe superior a la de Pedro (riamos juntos por favor), pero cuando el estado del tiempo de mi vida pasa de soleado a tormenta avasallante, es donde Dios me humilla y me hace reconocer que mi fe es tan flaqueante o aún más débil que la de Pedro. Hace algún tiempo grabé una serie en mi podcast Hablemo’ un Chin titulada “El Pedro que llevamos dentro” puedes escucharla dando click aquí.
Volviendo a esta historia particular de Pedro, hay un ejemplo muy claro que podemos mencionar y fue cuando él caminó sobre las aguas hacia Jesús en Mateo 14:22-33, leamos:
24Mientras tanto, los discípulos se encontraban en problemas lejos de tierra firme, ya que se había levantado un fuerte viento y luchaban contra grandes olas. 25A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. 26Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!».
27Pero Jesús les habló de inmediato:
—No tengan miedo—dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!
28Entonces Pedro lo llamó:
—Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua.
29—Sí, ven—dijo Jesús.
Entonces Pedro se bajó por el costado de la barca y caminó sobre el agua hacia Jesús, 30pero cuando vio el fuerte viento y las olas, se aterrorizó y comenzó a hundirse.
—¡Sálvame, Señor!—gritó.
31De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró.
—Tienes tan poca fe—le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí?
32Cuando subieron de nuevo a la barca, el viento se detuvo. 33Entonces los discípulos lo adoraron. «¡De verdad eres el Hijo de Dios!», exclamaron.
Creo entender que el evangelio de Mateo no fue escrito en orden cronológico, pero si leíste el texto que te sugerí antes de cuando Jesús dormía en la barca, debemos tener en mente que los discípulos tenían experiencia en esto de las cambios de clima bruscos en medio de avanzar en cumplir la voluntad de Dios, y no solo la experiencia de las tormentas, las vivencias de un Hombre que aún los vientos y los mares le obedecen y que tiene el poder para disiparlas. Sea cual fuera la tormenta que hubiese acontecido primero, esta o aquella, ellos habían sido testigo del poder de Jesús en muchas esferas de la vida, no sólo en las personas sino también en los estados del tiempo, pero aún así, seguían enfrentándose a la duda y al temor, justo como tu y como yo.
En cada tormenta podemos ver claramente todo lo que te mencioné al principio: cuando nuestro estado del tiempo cambia de soleado a tormenta nos enfrentamos al temor, y este temor nos hace olvidar que fue el mismo Jesús que nos envió a tomar esa barca e ir al otro lado, o peor aún, olvidar que Él está dentro de la barca. El Señor en Sus muchas misericordias, a pesar de darnos Su palabra como promesa viene a nuestro encuentro a rescatarnos porque sabe lo frágiles que somos, pero aún Él estando en frente nuestro temor nos nubla la mirada y no podemos ver que es Jesús, y para colmo, pensamos que es un fantasma como en este caso. ¿Lo maravilloso? que a pesar de lo torpes que podemos ser, Jesús no se devuelve harto de nosotros y nos tira a la suerte en medio de la tempestad, Él sigue amándonos a pesar de nuestra incredulidad y da otro paso, nos habla, con la esperanza que como sus ovejas podamos reconocer su voz.
Pedro, aún dudando, le pide una señal más para asegurarse que fue Jesús el que habló. Ahí es donde entro yo con mi fe superior, y digo en mi mente, ¿cómo puede ser que Pedro y sus discípulos andando todo el tiempo con Jesús y escuchándole enseñar no reconocieron ni su físico ni su voz? Mi sant@ herman@ cuando el temor nos gobierna, distorsiona todo. Es por eso que nuestros sentimientos no son la verdad, Jesús si es la verdad, ¿y sabes que? Nos pasa igual o peor que a Pedro, porque si te soy honesta yo creo que no me hubiera atrevido a salir de la barca e intentar dar unos pasos sobre el mar hacia Jesús.
Si seguimos leyendo la historia, nos damos cuenta que cuando fijamos nuestros ojos en el estado del tiempo de nuestra vida y no en Aquel que controla y gobierna los estados, estaciones y los tiempos, nos comenzamos a hundir; pero te tengo una buena noticia, a pesar de nuestra torpeza y nuestra falta de fe, Él no sólo se hace presente para rescatarnos, hablarnos y llamarnos, también extiende Su mano cuando el temor, la incredulidad y la duda amenazan con ahogarnos, y esto mi santo hermano es una evidencia más de lo que dice Romanos 8:28-29 que nada nos separará de Su amor, ningún estado del tiempo cambiará lo que Él ha prometido:
“…Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre,
hasta el fin de los tiempos. - Mateo 28:20
Mis santos, es algo que podemos tener por seguro, Él está con nosotros y particularmente yo necesito recordarlo todos los días, en especial estos últimos días. Así que no te escribo como alguien que esta viendo tu tormenta desde el otro lado en un chaise lounge con un clima soleado y cielos azules, yo se que estaremos ahí en algún momento, pero ahora te escribo siendo vulnerable y sintiéndome como los discípulos, en medio de la tempestad y que las muchas aguas inundan mi barca. Pero Su Palabra que me recuerda en medio de la tempestad que: Él guardó a Noé en el diluvio, a Jonás en el vientre del pez, rescató a Pedro cuando se hundía en el mar, preservó a Pablo en medio de un naufragio y sé, tengo por seguro, que hará lo mismo contigo y conmigo cada vez que nuestro estado del tiempo cambie. En medio de nuestra fragilidad podemos recordar que este es el terreno perfecto que Dios usa hacerse fuerte y exhibir Su gloria.
Nada cumple un despropósito en Dios, aún cuando el estado del tiempo de nuestra vida no tiene sentido. Podemos confiar en que cada circunstancia es un trazo del pincel de Su obra maestra. Dios siempre es digno de confianza aún cuando las circunstancias sean adversas, todo obrará para Su gloria y nuestro bien.
Podemos confiar.
Con amor en Cristo,
Lariely

