El arte de maternar: Cuando enseñar comienza en tu propio corazón
No se tú, pero educar e instruir a mi hijo es uno de los privilegios más hermosos y a la vez más desafiantes que enfrento. Esto comprende un reto enorme, por lo menos para mi como mamá. Me doy cuenta que por más que me “preparo y aprendo” y leo libros sobre crianza, más necesito al Señor.

